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El Bolero en América Latina

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El Bolero en América Latina por Rodulfo Gonzalez

El Bolero en América Latina por Rodulfo González
El Bolero en América Latina por Rodulfo González

Entre 1935 y 1965 el Bolero dominó el espectro musical latinoamericano.

Fue promovido primero por la radio y los programas en vivo, luego los discos de 78, 46 y 33 RPM llamados acetatos; después el cine y finalmente la televisión.

Vino desde España hasta Cuba con unas características diferentes a las actuales y de allí pasó a México, que, por intermedio del acetato, primero, y luego a través de películas, a otros países latinoamericanos, especialmente República Dominicana, Venezuela y Puerto Rico.

En un principio el bolero tendría el acompañamiento musical de tríos de guitarras, cuartetos, quintetos y sextetos, luego el de las grandes orquestas tropicales como la Sonora Matancera en Cuba, la Billo’s Caracas Boys en Venezuela y la Orquesta Rafael Muñoz, de Puerto Rico y por último las verdaderas orquestas sinfónicas.

Hay varios subgéneros del bolero, a saber: bolero rítmico, bolero cha-cha-cha, bolero mambola, bolero son, bolero vallenato, bolero ranchero, bolero cantinero, bachata, filin y bolero moruno, entre otros.

El bolero es el género musical popular que mejor expresa el romanticismo del pueblo latinoamericano. Sea para el amor o el desamor, el bolero sirve para expresar sentimientos con exactitud. Su culto en el continente llevó a que sea el único género con apodo: los locutores suelen llamarlo “Su majestad” o “Señor bolero”. El bolero es un hijo musical de la contradanza española.

La boleróloga Tania Ruiz precisa que el bolero fue traído a América vía La Habana por músicos hispanos que interpretaban canciones flamencas y que progresivamente las fueron mezclando con ritmos africanos y sonidos autóctonos a los que llamaron habaneras, que reforzaron más tarde con la incorporación de los trovadores o cantores, llamados así porque interpretaban sus propias creaciones.

A su vez, Manuel Felipe Sierra sugiere en el prólogo que le hizo a la obra Boleroterapia (2003: P. 7), original de Humberto Márquez, que el bolero nació en 1883, cuando José Pepe Sánchez compuso “Tristezas” en Santiago de Cuba, convirtiéndose en una especie de padre del bolero, aunque su oficio era el de sastre.Según esa fuente: “De hecho, los más conspicuos representantes de la trova fueron los cubanos José (Pepe) Sánchez y Nicolás Camacho, se ocuparon de difundir el bolero allende los mares, a través de Yucatán, México, donde sembraron la pasión por ese estilo musical debido a las numerosas giras artísticas que efectuaron a finales del siglo XIX”. Aldemaro Romero, por su parte, afirma que el bolero tuvo sus orígenes en España durante el siglo XVI.Y aunque “si bien es cierto que el bolero es de origen cubano, también lo es que su popularización a través de todo el Caribe y, más adelante, en toda América Latina, se debe a los mexicanos”, pues: “De hecho, el sentimiento que inspiraba fue sembrado en el alma azteca cuando los compositores Guty Cárdenas (1905-1932) y Agustín Lara (1900-1970) comenzaron a escribir sus bellísimas composiciones, que fueron interpretadas por Juan Arvizu, Pedro Vargas, Alfonso Ortiz Tirado y Néstor Chayres, quienes convierten el bolero en un estilo que se va a afianzar en toda Latinoamérica, hasta llegar a masificarse durante su Edad de Oro, que podría ubicarse entre 1925 y 1965”.

El 18 de agosto de 2013 José Fefo Pérez escribió respecto a la historia del bolero que ésta se pierde en el tiempo “tan atrás como el 1792, pero no es hasta 1902 cuando aparece el bolero rítmico”, que comienza “su transformación”. Este autor reconoció que el bolero, efectivamente, “Nació en Cuba tras lograr este país su independencia, precisamente en Santiago de Cuba, según algunos historiadores, con el bolero “Tristezas”, de José Pepe Sánchez en el año 1886”, de tal manera que “Países como Puerto Rico, México, Venezuela, la República Dominicana y Colombia hicieron suyos el bolero logrando popularizarlo en toda la América Latina, lo que permitió la aparición de otros subgéneros de boleros”.

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El Bolero en América Latina por Rodulfo Gonzalez

El Bolero en América Latina por Rodulfo González
El Bolero en América Latina por Rodulfo González

Entre 1935 y 1965 el Bolero dominó el espectro musical latinoamericano.

Fue promovido primero por la radio y los programas en vivo, luego los discos de 78, 46 y 33 RPM llamados acetatos; después el cine y finalmente la televisión.

Vino desde España hasta Cuba con unas características diferentes a las actuales y de allí pasó a México, que, por intermedio del acetato, primero, y luego a través de películas, a otros países latinoamericanos, especialmente República Dominicana, Venezuela y Puerto Rico.

En un principio el bolero tendría el acompañamiento musical de tríos de guitarras, cuartetos, quintetos y sextetos, luego el de las grandes orquestas tropicales como la Sonora Matancera en Cuba, la Billo’s Caracas Boys en Venezuela y la Orquesta Rafael Muñoz, de Puerto Rico y por último las verdaderas orquestas sinfónicas.

Hay varios subgéneros del bolero, a saber: bolero rítmico, bolero cha-cha-cha, bolero mambola, bolero son, bolero vallenato, bolero ranchero, bolero cantinero, bachata, filin y bolero moruno, entre otros.

El bolero es el género musical popular que mejor expresa el romanticismo del pueblo latinoamericano. Sea para el amor o el desamor, el bolero sirve para expresar sentimientos con exactitud. Su culto en el continente llevó a que sea el único género con apodo: los locutores suelen llamarlo “Su majestad” o “Señor bolero”. El bolero es un hijo musical de la contradanza española.

La boleróloga Tania Ruiz precisa que el bolero fue traído a América vía La Habana por músicos hispanos que interpretaban canciones flamencas y que progresivamente las fueron mezclando con ritmos africanos y sonidos autóctonos a los que llamaron habaneras, que reforzaron más tarde con la incorporación de los trovadores o cantores, llamados así porque interpretaban sus propias creaciones.

A su vez, Manuel Felipe Sierra sugiere en el prólogo que le hizo a la obra Boleroterapia (2003: P. 7), original de Humberto Márquez, que el bolero nació en 1883, cuando José Pepe Sánchez compuso “Tristezas” en Santiago de Cuba, convirtiéndose en una especie de padre del bolero, aunque su oficio era el de sastre.Según esa fuente: “De hecho, los más conspicuos representantes de la trova fueron los cubanos José (Pepe) Sánchez y Nicolás Camacho, se ocuparon de difundir el bolero allende los mares, a través de Yucatán, México, donde sembraron la pasión por ese estilo musical debido a las numerosas giras artísticas que efectuaron a finales del siglo XIX”. Aldemaro Romero, por su parte, afirma que el bolero tuvo sus orígenes en España durante el siglo XVI.Y aunque “si bien es cierto que el bolero es de origen cubano, también lo es que su popularización a través de todo el Caribe y, más adelante, en toda América Latina, se debe a los mexicanos”, pues: “De hecho, el sentimiento que inspiraba fue sembrado en el alma azteca cuando los compositores Guty Cárdenas (1905-1932) y Agustín Lara (1900-1970) comenzaron a escribir sus bellísimas composiciones, que fueron interpretadas por Juan Arvizu, Pedro Vargas, Alfonso Ortiz Tirado y Néstor Chayres, quienes convierten el bolero en un estilo que se va a afianzar en toda Latinoamérica, hasta llegar a masificarse durante su Edad de Oro, que podría ubicarse entre 1925 y 1965”.

El 18 de agosto de 2013 José Fefo Pérez escribió respecto a la historia del bolero que ésta se pierde en el tiempo “tan atrás como el 1792, pero no es hasta 1902 cuando aparece el bolero rítmico”, que comienza “su transformación”. Este autor reconoció que el bolero, efectivamente, “Nació en Cuba tras lograr este país su independencia, precisamente en Santiago de Cuba, según algunos historiadores, con el bolero “Tristezas”, de José Pepe Sánchez en el año 1886”, de tal manera que “Países como Puerto Rico, México, Venezuela, la República Dominicana y Colombia hicieron suyos el bolero logrando popularizarlo en toda la América Latina, lo que permitió la aparición de otros subgéneros de boleros”.