Pablo Neruda, el rey Midas de la poesía – El Diario de Yucatán

Pablo Neruda, el rey Midas de la poesía – El Diario de Yucatán

Trasciende Pablo Neruda como escritor y político

El poeta total, el de las Odas Elementales que cantaba las cosas sencillas de este mundo  con un estilo deliberadamente simple, el exiliado, antifascista, político, desaforado, perseguido, clandestino, defensor de la libertad y los derechos humanos, el Premio Nobel de Literatura. Ese es Pablo Neruda.

Ricardo Eliecer Neftalí Reyes Basoalto, conocido mundialmente como Pablo Neruda, nace el 12 de julio de 1904, en Parral, Chile, hace 116 años.

Se dice que fue un poeta total porque abarcó todos los estilos, las formas, los temas, todo lo que tocaba lo convertía en poesía. Algo así como un rey Midas que volvía oro las palabras.

El hombre de la boina y la pipa inspiró al cine, a la ópera, incluso hay un arreglo del compositor Blas Galindo de su Poema 15 “Me gusta cuando callas”, y desde luego, a otros poetas, que opinan sobre la importancia del autor de “La espada encendida”.

“Nací en 1940 y mi primer poema lo escribí en 1956, bajo el influjo de ‘Veinte poemas de amor’, de Neruda, que me marcaron para siempre”, cuenta el poeta Luis Pérez Sabido.

“Luego, ya siendo estudiante  universitario, me adentré en su Canto General y de ahí  extraje dos vigorosos poemas de reclamo social: ‘Sube a nacer conmigo, hermano’ y ‘Negros del Continente’, que alentaron mis ideales sociales”.

En opinión de Pérez Sabido, Neruda en la poesía Latinoamérica y García Márquez  en la novela de realismo mágico “son dos grandes titanes de la Literatura Universal”.

El poeta Fer de la Cruz es otro profundo admirador de Pablo Neruda.

“Tenía una gran capacidad de poetizarlo todo, unos calcetines de lana, una cebolla o aspectos más sublimes de la realidad, a todo le daba un giro como pretexto para hablar sobre las realidades humanas, aunque también haya sido todo una excusa para vendernos la ideología prosoviética. No estoy de acuerdo con su visión política, pero como poeta y ser humano tiene todo mi respeto, es el maestrísimo”.

Para Fer de la Cruz, Neruda también es admirable porque no dejó de reinventarse a sí mismo en su poesía, “sus primeros poemarios tenían el carácter del post modernismo, luego pasó por el lirismo, la poesía pura, y por los poemas surrealistas de difícil acceso, luego dio un brinco a la poesía conversacional, fue de los fundadores de esa corriente junto con Nicanor Parra, quien sacó sus Poemas y Antipoemas al mismo tiempo que sus Odas Elementales, pero sin importar cualquier estética que haya seguido cada vez que se reinventaba, es muy clara la fuerte voz de su poesía personal”.

El poeta Manuel Iris, residente en Cincinnati, Estados Unidos, opina que Neruda es uno de los primeros poetas que uno lee en latinoamerica, “no existe joven interesado en la poesía o no, que quiera ser escritor o no, que no se haya enamorado leyendo los textos de Neruda; sin embargo luego se convierte en una influencia política, su visión acerca del mundo, su lucha por Chile, su ayuda en la Guerra Civil Española, su compromiso con sus ideales también es una parte fundamental para mí, esa amalgama entre poesía y vida para mí es muy importante y fue parte de mi formación”.

Para Iris, doctor en Lenguas romances por la Universidad de Cincinnati, la obra de Neruda ha trascendido porque tiene la virtud de ser entendida por quien sea, “es un poeta que puede ser analizado por doctores en literatura o críticos especializados pero también disfrutado por personas que ni saben leer y solo escuchan sus poemas, tiene una enorme capacidad de comunicarse con todos los seres humanos, de no dejar a nadie fuera de su lenguaje y eso es algo muy difícil de hacer con calidad literaria, para muchos autores es imposible decir sus ideas de una maneras sencilla”.

El poeta, traductor y ensayista campechano indica que Neruda ha pasado de generación en generación a que “es muchos Nerudas, está el Neruda político, el Neruda surrealista, el Neruda de las Odas Elementales que puede elevar a la poesía cualquier objeto o situación, siempre hay algún Neruda que te pueda hacer compañía”.

Sin embargo, no todos son elogios para Neruda por parte de Iris, ya que ve en él una figura contradictoria.

“Es conocido el caso de Malva Marina, su hija, que nació con hidrocefalia y que su padre abandonó y dejó morir, nunca la visitó, se refirió a ella de forma despectiva en cartas, nunca habló de ella en público. Es triste y desconcertante cómo Neruda era candil de la calle y oscuridad de su casa, un tipo que salvó a miles de personas a escapar de España durante el franquismo pero que dejó morir en total abandono a su hija y a su exesposa, María Antonia Hagenaar, madre de Malva Marina, la dejó caer en manos de los nazis”.

Además, agrega, Neruda dejó caer su fuerza política de manera arbitraria sobre sus enemigos.

“Me parece necesario aquilatar esas cosas, soy poeta pero también padre, y no estoy dispuesto  a sacrificar mi vida ni la de ella por asuntos meramente literarios, creo que la figura de Neruda es ejemplo y anti ejemplo en algunos sentidos, no hay que olvidar que el poeta es presente, ahí está su influencia y su obra”.

Por su parte, el poeta Jorge Manzanilla Pérez  indica que “a lo largo de los años que hemos leído a Neruda, sabemos que hay tantas facetas”.

“Por ello me nace una pregunta: ¿Cómo leemos a Neruda o cómo ‘deberíamos’ leerlo? Teniendo en cuenta que existen lados, como los políticos, que no necesariamente merecen estar en nuestro gusto por la poesía. Las lecturas que tenemos de Pablo Neruda son de tantos tipos y de tantas maneras que cada quién ve al Neruda que quiere. Todos los que escribimos tenemos la referencia poética como parte de un proceso en nuestra obra, hablamos de él como cuando hablamos de Jaime Sabines u Octavio Paz con todo y sus claroscuros”, agregó Manzanilla Pérez .

Añadió que las maneras en que leemos a Pablo Neruda están desde su forma política y la pugna en el gobierno chileno, como las facetas de “Veinte poemas de amor y una canción desesperada”.

“La poesía de Neruda sigue siendo un germen que nos construye como lectores o los escritores que queremos ser. Ciertamente cada quién construye el canon que quiere tener, pero no podemos negar que Neruda sigue intacto a lo largo de las generaciones”.

“Cada año existen nuevas antologías y en cada onomástico los intelectuales y políticos se acercan a las esculturas con un racimo de flores o una corona con la campaña política que quieran, las estatuas, las escuelas, las calles, los parques nos recuerdan que hay poetas que nunca se irán”.

“Neruda está entre académicos, escritores y el afamado ‘público en general’ que parece que esta es la escala más difícil para quien busca ser alguien entre la industria editorial o quiere permanecer como un referente en la poesía. Neruda está en los libros de texto gratuito y también está en los libreros más cotizados de Europa y Estados Unidos. Su mercado no solo es el chileno o el latinoamericano, su mercado está en el proceso histórico”.

“Dime qué Neruda lees y te diré quién eres. Pareciera que el gusto por un rostro de Neruda determina quién moralmente somos o qué canon estamos buscando cuando nos referimos a un aspecto o ¿por qué tenemos que escoger entre Mistral y Neruda?”

“Las ideologías que nacen entre determinar su obra y su vida han creado nuevas discusiones que nos permite tener más lecturas y nuevos estudios que nos hará volver a su obra y entender todas sus evoluciones”.

“Pensar, por ejemplo, el Neruda antes de gobierno de Pinochet y el Neruda que vimos cuando nos reflejamos en ‘el cartero’ de Antonio Skármeta que nos hizo recordar cómo son esas figuras de poder y cómo la poesía y representación política no son opuestas”.

“La relación de poder con la poesía crea claroscuros que los biógrafos necesitan repasar y repensar cómo son las facetas en pleno 2020. Neruda nos otorga ‘La oda a las alcachofas’ y sus visiones políticas que son parte de la universalidad de hoy en día, esa es la trascendencia de las épocas y de las fronteras”.

“El hispanista Gabrielle Morelli entiende los procesos y las distintas facetas de Neruda y para ello apunta: ‘Neruda era un poeta de la materia, de las cosas, de los objetos, del hombre. Es el único poeta del siglo XX que materializa la palabra y le da un peso… Tiende a recuperar los objetos que nos rodean y que han tenido la presencia del hombre’.  Y esto va más allá de su carrera política y en sus procesos de cómo se ha leído Neruda antes, durante y después de su muerte.  Su ideología política y de poder se vieron en gran parte de su obra que obliga a revisar como referente en el canon literario latinoamericano. Poesía y poder fue un referente latinoamericano, como un Octavio Paz en México que, por medio de la diplomacia, podían acceder a estándares de poder que solo los políticos tienen acceso”, expresó Jorge Manzanilla.

Además, indicó, los aniversarios de Neruda son para abrirnos una nueva reflexión y pensar en la poesía y poder de Latinoamérica y de nuestra propia ciudad.

Finalmente, la doctora Ena Evia indica que Neruda le trae a la mente diversos conceptos.

“Digo Neruda y evoco su segunda ‘Residencia en la tierra’, el ‘Canto general’, ‘Estravagario’ y por supuesto ‘Fin de mundo’ y ‘Geografía infructuosa’. Pienso en García Lorca, Vicente Aleixandre, Rafael Alberti, Julio Cortázar, Jorge Edwards y por supuesto escucho la potente voz de Whitman. Digo Neruda y presencio paisajes de Francia, España, Normandía, Hungría, la historia de Chile, de América. Y desde  un primer plano lector vivo la experiencia de imágenes sorprendentes, luminosas”.

“Los versos de Neruda saben a mar, a vino, a tierra, a millones de estrellas alumbrando la silenciosa arena de Isla Negra”.

“Creo en Neruda, poeta integral y complejo”.

“Creo en Neruda, poeta fundamental, pues su obra es vigente, trascendente,  acudimos a ella siempre en pos de respuestas, de reencuentros”.

“Hay un Neruda para todo, para todos. Para gritar, para callar, para mirar atrás, para mirar hacia el futuro, para enamorarse o perderse en la nostalgia”.

“Hay un Neruda o muchos nerudas en diversos tonos, en diversos tiempos”, puntualizó Ena.— Patricia Garma Montes de Oca

Destacado escritor

Pablo Neruda es el poeta de lengua española que más traducciones a distintos idiomas ha alcanzado. Su obra está repartida en 45 libros, como “Crepusculario”, “Residencia en la Tierra”, “Veinte poemas de amor y una canción desesperada” y “Cantos ceremoniales”, entre otros; al menos cinco de ellos póstumos, más diversas recopilaciones y antologías. Su poesía es estudiada en  universidades y centros de investigación literaria. Su popularidad y vigencia son indiscutibles con millones de lectores en el mundo.

Polémica

En 2013 fue muy sonada la exhumación de sus restos mortales tras la sospecha de que había sido envenenado por motivos políticos (murió en septiembre de 1973, días después del golpe de Estado de Augusto Pinochet). Un panel de expertos internacionales descartó el asesinato.

POEMAS DE AMOR

 

Tus pies toco en la sombra, tus manos en la luz,

y en el vuelo me guían tus ojos aguilares

Matilde, con los besos que aprendí de tu boca

aprendieron mis labios a conocer el fuego.

Oh piernas heredadas de la absoluta avena

cereal, extendida la batalla

corazón de pradera,

cuando puse en tus senos mis orejas,

mi sangre [*] propagó tu sílaba araucana.

 2

 

Nunca solo, contigo

por la tierra,

atravesando el fuego.

Nunca solo.

Contigo por los bosques

recogiendo

la flecha

entumecida

de la aurora,

el tierno musgo

de la primavera.

Contigo

en mi batalla,

no la que yo escogí

sino

la única,

Contigo por las calles

y la arena, contigo

el amor, el cansancio,

el pan, el vino,

la pobreza y el sol de una moneda,

las heridas, la pena,

la alegría.

Toda la luz, la sombra,

las estrellas,

todo el trigo cortado,

las corolas

del girasol gigante, doblegadas

por su propio caudal, el vuelo

del cormorán, clavado

al cielo

como cruz marina,

todo

el espacio, el otoño, los claveles,

nunca solo, contigo.

Nunca solo, contigo, tierra

Contigo el mar, la vida,

cuanto soy, cuanto doy y cuanto canto,

esta materia

amor, la tierra,

el mar,

el pan, la vida,

3

 

Donde fuiste Qué has hecho

Ay amor mío

cuando por esa puerta

no entraste tú sino la sombra,

el día

que se gastaba, todo

lo que no eres,

fui buscándote

a todos los rincones,

me parecía

que en el reloj estabas, que talvez

te escondiste en el espejo,

que plegaste tu loca risa

y la

dejaste

para que saltara

detrás de un cenicero

no estabas, ni tu risa

ni tu pelo

ni tus pisadas rápidas

que corren

 4

 

Qué entrega a tu mano de oro la hoja de otoño que canta

o vas tú repartiendo ceniza en los ojos del cielo

o a ti te rindió la manzana su luz olorosa

o tú decidiste el color del océano en complicidad con la ola?

Ha sido la ley de la lluvia cambiar la sustancia

del llanto, caer y elevar, educar el amargo silencio

con lanzas que el viento y el tiempo transforman en hojas y aromas

y se sabe que el día entusiasta corriendo en su carro de trigo

es un movimiento florido de un siclo de sombra en el mundo

y yo me pregunto si tú no trabajas tejiendo el estaño secreto

del blanco navío que cruza la noche nocturna

o si de tu sangre minúscula no nace el color del durazno

si no son tus manos profundas las que hacen que fluyan los ríos

si no hacen tus ojos abiertos en medio del cielo en verano

que caiga del sol a la tierra su espada amarilla

Entonces recorre su rayo cruzando tu copa incitante

arenas, corolas, volcanes, jazmines, desiertos, raíces

y lleva tu esencia a los huevos del bosque, a la rosa furiosa

de los abejorros, avispas, leones, serpientes, halcones

y muerden y pican y clavan y rompen tus ojos llorando

pues fue tu semilla en la tierra, tu ovario impetuoso

el que repartió por la tierra la lengua del sol iracundo.

Reposa tu pura cadera y el arco de flechas mojadas

extiende en la noche los pétalos que forman tu forma

que suban tus piernas de arcilla el silencio y su clara escalera

peldaño a peldaño volando conmigo en el sueño

yo siento que asciendes entonces al árbol sombrío que canta en la sombra

Oscura es la noche del mundo sin ti amada mía,

y apenas diviso el origen, apenas comprendo el idioma,

con dificultades descifro las hojas de los eucaliptus.

Por eso si extiendes tu cuerpo y de pronto en la sombra sombría

asciende tu sangre en el río del tiempo y escucho

que pasa a través de mi amor la cascada del cielo

y que tú formas parte del fuego que corre escribiendo mi genealogía

me otorgue tu vida dorada la rama que necesitaba,

la flor que dirige las vidas y las continúa,

el trigo que muere en el pan y reparte la vida,

el barro que tiene los dedos más suaves del mundo,

los trenes que silban a través de ciudades salvajes,

el monto de los alhelíes, el peso del oro en la tierra,

la espuma que sigue al navío naciendo y muriendo y el ala

del ave marina que vuela en la ola como en un campanario.

Yo paso mi angosta mirada por el territorio terrible

de aquellos volcanes que fueron el fuego natal, la agonía,

las selvas que ardieron hasta las pavesas con pumas y pájaros,

y tú, compañera, talvez eres hija del humo,

talvez no sabías que vienes del parto del fuego y la furia

la lava encendida formó con relámpagos tu boca morada,

tu sexo en el musgo del roble quemado como una sortija en un nido

tus dedos allí entre las llamas, tu cuerpo compacto

salió de las hojas del fuego y en eso recuerdo

que aún es posible observar tu remoto linaje de panadería,

aún eres pan de la selva, ceniza del trigo violento.

Oh amor, de la muerte a la vida una hoja del bosque, otra hoja,

se pudre el follaje orgulloso en el suelo, el palacio

del aire y del trino, la casa suntuosa vestida de verde

decae en la sombra, en el agua, en el escalofrío.

Se sabe que allí germinaron en la podredumbre mojada

semillas sutiles y vuelve la acacia a elevar su perfume en el mundo

Mi amor, mi escondida, mi dura paloma, mi ramo de noches, mi estrella de arena,

la seguridad de tu estirpe de rosa bravía

acude a las guerras de mi alma quemando en la altura la clara fogata

y marcho en la selva rodeado por los elefantes heridos,

resuena un clamor de tambores que llaman mi voz en la lluvia

y marcho, acompaso mis pasos a mi desvarío

hasta ese momento en que surge tu torre y tu cúpula

y encuentro extendiendo la mano tus ojos silvestres

que estaban mirando mi sueño y la cepa de aquellos quebrantos.

La hora delgada creció como crece la luna delgada en su cielo

creció navegando en el aire sin prisa y sin mancha

y no supusimos que tú y yo formábamos parte de su movimiento,

ni solo cabellos, idiomas, arterias, orejas componen la sombra del hombre

sino como un hilo, una hebra más dura que nada y que nadie

el tiempo subiendo y gastando y creciendo en la hora delgada.

Buscando los muros de Angol a la luz del rocío en la niebla

supimos que ya no existían, quedó devorado en la guerra

el bastión de madera maciza y apenas surgía en la luz moribunda

la sombra o la huella o el polvo de un hueso quemado.

Los bosques del Sur soñoliento cubrieron con enredaderas

la guerra y la paz de los muertos, la ira y la sangre remota

Sesenta y cuatro años arrastra este siglo y sesenta

en este año llevaban los míos, ahora

de quién son los ojos que miran los números muertos?

Quién eres amigo, enemigo de mi paz errante?

Sabes cómo fueron los días, la crónica,

las revoluciones, los viajes, las guerras,

las enfermedades, las inundaciones, el tiempo que a veces pareció un soldado vencido,

cómo se gastaron zapatos corriendo por las oficinas de otoño,

qué hacían los hombres dentro de una mina, en la altura plateada de Chuquicamata

o en el mar antártico de Chile infinito dentro de un navío cubierto de nieve

No importa, mis pasos antiguos te irán enseñando y cantando

lo amargo y eléctrico de este tiempo impuro y radioso que tuvo

colmillos de hiena, camisas atómicas y alas de relámpago,

para ti que tienes los ojos que aún no han nacido

abriré las páginas de hierro y rocío de un siglo maldito y bendito,

de un siglo moreno, con color de hombres oscuros y boca oprimida

que cuando viví comenzaron a tener conciencia y alcantarillado,

a tener bandera que fueron tiñendo los siglos a fuerza de sangre y suplicio.

5

 

Por el cielo me acerco

al rayo rojo de tu cabellera.

De tierra y trigo soy y al acercarme

tu fuego se prepara

dentro de mí y enciende

las piedras y la harina.

Por eso crece y sube

mi corazón haciéndose

pan para que tu boca lo devore,

y mi sangre es el vino que te aguarda.

Tú y yo somos la tierra con sus frutos.

Pan, fuego, sangre y vino

es el terrestre amor que nos abrasa.

 6

 

Corazón mío, sol

de mi pobreza,

es este día,

sabes?

este día,

casi pasó olvidado

entre una noche

y otra,

entre

el sol y la luna,

los alegres deberes

y el trabajo,

casi pasó

corriendo

en la corriente

casi cruzó

las aguas

transparente

y entonces

tú en tu mano

lo levantaste

fresco

pez

del cielo,

goterón de frescura,

lleno

de viviente fragancia

humedecido

por aquella

campana matutina

como el temblor

del trébol

en el alba,

así

pasó a mis manos

y se hizo

bandera

tuya

y mía,

recuerdo,

y recorrimos

otras calles

buscando

pan,

botellas

deslumbrantes,

un fragmento

de pavo,

unos limones,

una

rama

en flor

como

aquel

día

florido

cuando

del barco,

rodeada

por el oscuro

azul del mar sagrado

tus menudos

pies te trajeron

bajando

grada y grada

hasta mi corazón,

y el pan, las flores

el coro

vertical

del mediodía,

una abeja marina

sobre los azahares,

todo aquello,

la nueva

luz que ninguna

tempestad

apagó en nuestra morada

llegó de nuevo,

surgió y vivió de nuevo,

consumió

de frescura el almanaque.

Loado sea el día

y aquel día.

Loado sea

este

y todo día.

El mar

sacudirá su campanario.

El sol es un pan de oro.

Y está de fiesta el mundo.

Amor, inagotable es nuestro vino.

 

Aun en estos altos

años

en plena

cordillera de mi vida

después de haber

subido

la nieve vertical

y haber entrado

en la diáfana meseta

de la luz decisiva

te veo

junto al mar caracolero

recogiendo vestigios

de la arena

perdiendo el tiempo con

los pájaros

que cruzan

la soledad marina

te miro

y no lo creo

soy yo mismo

tan tonto, tan remoto,

tan desierto

Joven

recién

llegado

de provincia,

poeta

de cejas afiladas

y zapatos

raídos

eres

yo

yo que de nuevo

vivo,

llegado de la lluvia,

tu silencio y tus brazos

son los míos

tus versos tienen

el grano

repetido

de la avena,

la fecunda frescura

del agua en que navegan

hojas y aves del bosque,

bien muchacho, y ahora

escucha

conserva

alarga tu silencio

hasta que en ti

maduren

las palabras,

mira y toca

las cosas,

las manos

saben, tienen

sabiduría ciega,

muchacho,

hay que ser en la vida

buen fogonero,

honrado fogonero,

no te metas

a presumir de pluma,

de argonauta,

de cisne,

de trapecista entre las frases altas

y el redondo vacío,

tu obligación

es de carbón y fuego,

tienes

que ensuciarte las manos

con aceite quemado,

con humo

de caldera,

lavarte,

ponerte traje nuevo

y entonces

capaz de cielo puedes

preocuparte del lirio,

usar el azahar y la paloma,

llegar a ser radiante,

sin olvidar tu condición

de olvidado,

de negro,

sin olvidar los tuyos

ni la tierra,

endurécete

camina

por las piedras agudas

y regresa.

 8

 

Hojas

de lila

todas las hojas,

multitud

del follaje,

pabellón

tembloroso

de la tierra,

ciprés que clava el aire,

rumores de la encina,

hierba

que trajo el viento,

sensibles alamedas,

hojas de eucaliptus

curvas como

lunas ensangrentadas,

hojas,

labios y párpados,

bocas, ojos, cabellos

de la tierra,

apenas

en la arena

cae

una gota

copas

del trino,

castaño negro,

último

en recoger

la savia y levantarla,

magnolios y pinares,

duros de aroma,

frescos

manzanos temblorosos,

 9

 

«No te envanezcas», alguien dejó escrito

en mi pared.

Yo no conozco

la letra ni la mano

del que inscribió la frase

en la cocina. No lo invité tampoco.

Entró por el tejado.

A quién entonces

contestar? Al viento.

Escúchame, viento.

Desde hace muchos años

los vanidosos

me echan en cara

sus propias y vacías vanidades,

ese es, muestran la puerta

que abro de noche, el libro

que trabajo,

el lecho

que me acoge,

la casa que construyo,

ese es, ese es, malignos

me muestran con sus dedos

enredados,

dedos de enredaderas,

y cuanto ellos se adoran

me lo tiran en cara,

lo que son me designan,

lo que ocultan me ladran.

Talvez

soy vanidoso,

también soy vanidoso.

No de mi poesía, me parece.

A ver, examinemos.

Toda la vida circuló en mi cuerpo

como una sangre propia

que descifro

en el papel, a veces

tengo que hacer, me llaman

y no acudo,

debo escribir renglones

que no leo,

debo cantar para alguien

que ni siquiera

conoceré algún día.

Es verdad que recibo

cartas que me dicen;

tu palabra

me devolvió el amor,

me dio la vida,

me encontró en las prisiones,

y yo pienso

que esta circulatoria

sangre, invisible sangre

que contengo

en otras venas vive

desde ahora.

Pero apenas

salió de mí

olvidé mi poesía.

No encuentro

grave

vanidad en mi olvido

ni en mi hallazgo,

tampoco

en mis zapatos

en mis viejos

zapatos deformados

por mis pies vagabundos,

cada cinco años

me hago un nuevo traje,

mis corbatas

marchitas

no se jactan

de nada,

ahora

si en el momento

de peligro

para mi pueblo

busco

la bandera,

subo

a los campanarios

olvidando

la ola

bordada con espuma,

olvidando

la flor

en el camino

no hice

más que ninguno,

talvez menos que todos,

 10

 

Maravillosa oreja,

doble

mariposa

escucha

tu alabanza,

yo no hablo

de la pequeña

oreja

mas amada

hecha talvez de nácar

amasado

con harina de rosa

no,

yo quiero

celebrar una oreja

 11

 

Al chileno

le ponen

cerca

un barco

y salta,

se destierra,

se pierde.

El rico

va al Vesubio,

desconoce

las alturas

maternales, el alto

fuego andino,

vuela a Broadway,

a la Clínica Mayo,

al Moulin Rouge,

el pobre

chileno, con sus únicos

zapatos

atraviesa el Neuquén, los territorios

desamparados de la Patagonia,

recorre los lunarios

litorales

del Perú,

se instala con sus hambres

en Colombia,

transmigra como puede,

cambia de estrella como de camisa,

es

la loca chilena

de ojos amotinados,

de fácil corazón, de piel celeste

o el vendedor viajero

de vino, de guitarras,

de cachimbas

o bien el marinero

que se casa

en Veracruz y ya no vuelve

a su isla,

a su fragante Chiloé marino.

 12

 Rodé bajo los cascos, los caballos

pasaron sobre mí como ciclones,

el tiempo aquel tenía sus banderas,

y sobre la pasión estudiantil

llegaba sobre Chile

arena y sangre de las salitreras,

carbón de minas duras

cobre con sangre nuestra

arrancado a la nieve

y así cambiaba el mapa,

la pastoril nación se iba erizando

en un bosque de puños y caballos,

y antes de los 20 años recibí,

entre los palos de la policía,

el latido

de un vasto, subterráneo corazón

y al defender la vida de los otros

supe que era la mía

y adquirí compañeros

que me defenderán para siempre

porque mi poesía recibió,

apenas desgranada,

la condecoración de sus dolores.

 13

Adolescencia turbia, triste y tierna,

tembladeral sombrío

en que caen las hojas

los cuerpos,

las palabras

los golpes duros y el amor amargo,

edad como el espacio,

sin raíces, abierta

y más desconocida que la noche,

con más estrellas que su sombra.

Tiempo impuro de tacto

sin respuesta,

de piedras en los pies y ojos con hambre,

de libros estrujados para aprender la vida

que allí mismo nos llama mira y que no vemos

con Baudelaire encima del hombro como el cuervo

y Lautréamont aullando en su féretro impune

Así,

lejos de Garcilaso y sus riberas

peinadas por las plumas de los cisnes

y así semi malditos, desquiciados

amamantados en literatura

con todas las tinieblas en la mano,

irresponsables y bravíos, ir

poco a poco andando,

caminando el camino,

buscando el pan, la casa y la mujer

como todos los hombres.

 14

Y los caballos dónde están?

De tanto vivir y morir

las personas bien educadas

de tanto decir buenos días,

decir adiós con parsimonia

no se despidieron a tiempo

de los vegetales caballos

Yo monté una gota de lluvia

yo monté una gota de agua

pero era tan pequeño entonces

que me resbalé de la tierra

y se me perdió la montura

entre herraduras, raíces

está ocupado el hombre ahora

y no mira el bosque profundo

ya no investiga en el follaje

ni le caen hojas del cielo

el hombre está ocupado ahora

ocupado en cavar su tumba.

Hay que ver lo que es el silencio

en las afueras de Valdivia

por eso no conocerá

la comunidad del subsuelo

la comunión de las raíces

porque estos muertos fallecidos

murieron antes de morir.

Sin embargo, según entiendo

el corazón es una hoja

el viento la hace palpitar

 15
 A LOS ANDES

 

Cordilleras

nevadas,

Andes

blancos,

paredes

de mi patria,

cuánto

silencio,

rodea

la voluntad, las luchas

de mi pueblo.

Arriba las montañas

plateadas,

abajo el trueno verde

del océano.

Sin embargo

este pueblo

pica las erizadas

soledades,

navega

las verticales olas

y en la tarde

toma

su guitarra,

y canta caminando.

Nunca

se detuvo mi pueblo.

Yo sé de dónde viene

y dónde

llegará alguna vez con su guitarra.

Por eso

no me asusta

el sol sangriento sobre

la blancura,

la espectral cordillera

cerrando

los caminos.

Mi pueblo

se endureció las manos

excavando

ásperos minerales,

conoce

la dureza,

y sigue andando,

andando.

Nosotros

los chilenos,

pueblo pobre,

mineros,

pescadores,

queremos

conocer lo que pasa

más allá de la nieve,

y del mar esperamos

mensajes y noticias,

nosotros

esperamos.

En el invierno

los Andes

revisten

su mantel infinito,

el Aconcagua

cristalizó las crines

de su cabeza blanca,

duermen

las grandes cordilleras,

las cumbres

bajo

la misma extensa sábana,

los ríos

se endurecen,

sobre el planeta cae

la nieve

como multiplicado escalofrío.

Pero

en la primavera

los montes de la muerte

han renacido,

el agua vuelve a ser

materia viva, canto,

y una escondida hierba

resucita,

luego

todo es aroma

de suave menta o graves

araucarias,

bajo el vuelo enlutado

de los cóndores

las garzas se despiden

del silencio.

Entonces

toda la cordillera

vuelve a ser territorio

para los chilenos,

y entre el mar y la altura

se multiplica el fuego.

La primavera

cruza las montañas

con su traje

de viento

las flores amarillas

llenan de oro fragante

las viejas cicatrices

de la tierra,

todo camina,

todo

vuela,

y van y vienen

las noticias del mundo,

el crecimiento

de la historia, los pasos

de los conquistadores abrumados

por el trabajo humano,

más altas

que las más altas piedras

está el hombre,

en la cima

de los Andes

el hombre,

el invencible

desarrollo,

el paso de los pueblos.

Y a la altura

nevada,

levantando

la cabeza, dejando

las manos en la pala

mira el chileno,

sin miedo, sin tristeza.

La nieve, el mar, la arena,

todo será camino.

Lucharemos.

 16

 

Día de primavera,

largo día de Chile,

largo lagarto verde

recostado

en el anfiteatro de la nieve

frente al azul marino.

El sol y el agua sobre

tu piel verde,

respira en tus escudos

la tierra rediviva,

acostado

resbalas

y revives,

te mancha

el polen

rojo,

te zumban

las cigarras,

te picotea

un pájaro,

vives,

fragante

animal verde,

cola de oro,

nutres

y te nutres,

cantas

y te cantamos,

dormido

día claro

no sabes

mientras

por tu cabeza

suben escarabajos

amarillos,

y los violines

vuelan

en tu viento,

no sabes

quién muere hoy,

no conoces

a los deudos

que siguen el cortejo

no sabes, no conoces

al que desalojaron de su casa

anoche, a la muchacha

que perdió su trabajo,

el anillo

que cayó de los dedos

de la madre

y sonó en el cajón del prestamista

como un grillo perdido que agoniza,

recostado

entre tantos

nacimientos,

nave

de las germinaciones

detenida

en la delgada

primavera de Chile,

reposas,

deslumbrante,

la espuma

como un manto sagrado

se acerca y se desprende

de tu cuerpo,

y

el cielo te corona,

el coro del océano

labra en la piedra el canto

en tu alabanza,

arde entre las espadas espinosas

la corola del cactus,

nace otra vez el mundo.

En la tierra de Chile

en Primavera

la voz,

la irregular teogonía,

el claro crecimiento,

yo recojo

un día,

de un día verde recostado en nieve,

frente a la sal marina.

17

Digo buenos días al cielo.

No hay tierra. Se desprendió

ayer y anoche del navío.

Se quedó atrás Chile, solo

unas cuantas aves salvajes

siguen volando y levantando

el nombre oscuro frío de mi patria.

Acostumbrado a los adioses

no gasté los ojos: en dónde

están encerradas las lágrimas?

La sangre sube de los pies

y recorre las galerías

del cuerpo pintando su fuego.

Pero dónde se esconde el llanto?

Cuando llega el dolor acude.

Pero yo hablaba de otra cosa.

Me levanté y sobre el navío

no había más que cielo y cielo,

azul interrumpido por

una red de nubes tranquilas

inocentes como el olvido.

La nave es la nube del mar

y olvidé cuál es mi destino,

olvidé la proa y la luna,

no sé hacia dónde van las olas,

ni dónde me lleva la nave.

No tiene mar ni tierra el día.

 18

 

Regresa de su fuego el fogonero,

de su estrella el astrónomo,

de su pasión funesta el hechizado,

del número millón el ambicioso,

de la noche naval el marinero,

el poeta regresa de la espuma,

el soldado del miedo,

el pescador del corazón mojado,

la madre de la fiebre de Juanito,

el ladrón de su vértice nocturno,

el ingeniero de su rosa fría,

el indio de sus hambres,

el juez de estar cansado y no saber,

el envidioso de sus sufrimientos,

la bailarina de sus pies cansados,

el arquitecto del piso tres mil,

el faraón de su décima vida,

la prostituta de su traje falso,

el héroe regresa del olvido,

el pobre de un solo día menos,

el cirujano de mirar la muerte,

el boxeador de su triste contrato,

alguien regresa de la geometría,

vuelve el explorador de su infinito,

la cocinera de los platos sucios,

el novelista de una red amarga,

el cazador apaga el fuego y vuelve,

la adúltera del cielo y la zozobra,

el profesor de una copa de vino,

el intrigante de su puñalada,

el jardinero ha cerrado su rosa,

el tabernero apaga sus licores,

el presidiario anuda su alegato,

el carnicero se lavó las manos,

la monja canceló sus oraciones,

el minero su túnel resbaloso,

y como todos ellos me desnudo,

hago en la noche de todos los hombres

una pequeña noche para mí,

se acerca mi mujer, se hace el silencio

y el sueño vuelve a dar la vuelta al mundo.

19

Del incomunicado,

del ignorante hostil que yo fui siempre

desde antes de nacer, entre el orgullo

y el terror de vivir sin ser amado,

pasé a darle la mano a todo el mundo

y me dejé telefonear sin ganas

al principio, aceptando

una voz, un alámbrico consejo,

una metálica comunicación

hasta que ya me fui de mí yo mismo

y levantando como ante un revólver

los brazos, me entregué

a las degradaciones del teléfono.

Yo que me fui con tacto singular

alejando de claras oficinas,

de ofensivos palacios industriales

solo de ver un aparato negro

que aun silencioso me insultaba,

yo, poeta torpe como pato en tierra,

fui corrompiéndome hasta conceder

mi oreja superior (que consagré

con inocencia a pájaros y música)

a una prostitución de cada día,

enchufando al oído el enemigo

que se fue apoderando de mi ser.

Pasé a ser telefín, telefonino,

telefante sagrado,

me prosternaba cuando la espantosa

campanilla del déspota pedía

mi atención, mis orejas y mi sangre,

cuando una voz equivocadamente

preguntaba por técnicos o putas,

o era un pariente que yo detestaba

una tía olvidada, inaceptable,

un Premio Nacional alcoholista

que a toda costa quería pegarme

o una actriz tan azul y almibarada

que quería violarme, seducirme

empleando un teléfono rosado.

He cambiado de ropa, de costumbres,

soy solamente orejas,

vivo temblando de que no me llamen

o de que me llamen los idiotas,

mi ansiedad resistió medicamentos,

doctores, sacerdotes, estadistas,

talvez voy convirtiéndome en teléfono,

en instrumento abominable y negro

por donde comuniquen los demás

el desprecio que me consagrarán

cuando yo ya no sirva para nada

es decir para que hablen

a través de mi cuerpo las avispas.

20

Estos dos hombres solos,

estos primeros hombres

allá arriba

qué llevaron consigo

de nosotros?

De nosotros los hombres,

de la Tierra?

Se me ocurre

que aquella luz fue nueva,

aquella estrella aguda

que viajaba,

que tocaba y cortaba

las distancias,

aquellos rostros nuevos

en la gran soledad,

en el espacio puro

entre los astros finos y mojados

como la hierba en el amanecer,

algo nuevo venía de la tierra,

alas o escalofrío,

grandes gotas de agua

o pensamiento

imprevisto, ave extraña

que latía

con el distante corazón humano.

Pero no sólo aquello,

sino ciudades, humo,

ruido de multitudes,

campanas y violines,

pies de niños saliendo de la escuela,

todo eso en el espacio

vive ahora,

desde ahora,

porque los astronautas

no iban solos,

llevaban nuestra tierra,

olor de musgo y bosque,

amor, enlace de hombres y mujeres,

lluvia terrestre sobre la pradera,

algo flotaba como

un vestido de novia

detrás de las dos naves del espacio:

era la primavera de la tierra

que florecía por primera vez,

que conquistaba el cielo inanimado

dejando en las alturas

la semilla

del hombre.

 21

 

Roa Lynn y Patrick Morgan

en estas aguas amarrados,

en este río confundidos,

hostiles, floridos, amargos,

van hacia el mar o hacia el infierno,

con un amor acelerado

que los precipita en la luz

o los recoge del sargazo:

pero continúan las aguas

en la oscuridad, conversando,

contando besos y cenizas,

calles sangrientas de soldados,

inaceptables reuniones

de la miseria con el llanto:

cuanto pasa por estas aguas!:

la velocidad y el espacio,

los fermentos de las fabelas

y las máscaras del espanto.

Hay que ver lo que trae el agua

por el río de cuatro brazos!

Centro de Investigacion Cultural del Estado Nueva Esparta CICUNE

Eladio Rodulfo González, quien  firma su producción periodística y de todo género con los dos apellidos, nació en el caserío Marabal, hoy en día parroquia homónima del Municipio Mariño del Estado Sucre, Venezuela, el 18 de febrero de 1935. Es licenciado en Periodismo, Poeta, Trabajador Social e Investigador Cultural. El 15 de abril de 1997 creó el Centro de Investigaciones Culturales Neoespartanas (CICUNE). Publica diariamente los Blogs: “Noticias de Nueva Esparta” y “Poemario de Eladio Rodulfo González”. Escribe en los portales poéticos Unión Hispanomundial de Escritores (UHE) Sociedad Venezolana de Arte Internacional (SVAI) y Poemas del Alma, de los cuales es miembro.