La Embajada de Maduro en España pagó un millón de euros por obras que no se ejecutaron

Daniel Gómez (ALN).- A finales de 2015, la Embajada de Venezuela en España encargó a la empresa Consorcio BMT, fundada en octubre de ese mismo año, una obra de 1.034.999,25. “Las obras nunca se hicieron, pero el millón y pico de euros sí se pagó”, declara a ALnavío la doctora en Ciencias de la Información, Virginia Linares. La empresa, en cambio, afirma que sí las realizó.
“Las obras nunca se hicieron, pero el millón y pico de euros sí se pagó” / Foto: PCE
10 de diciembre de 2015. Consorcio BMT, empresa a nombre de Pedro Miguel González Martín como administrador único, elabora un presupuesto de 1.034.999,25 euros para rehabilitar y acondicionar la residencia del embajador de Nicolás Maduro en MadridMario Isea, en la avenida Miraflores, 34, así como la sede de la Embajada de Venezuela, ubicada en Capitán Haya,1.
Las obras fueron requeridas por el Ayuntamiento de Madrid y el presupuesto, admitido por la Embajada de Venezuela. ¿Qué ocurrió? “Las obras nunca se hicieron, pero el millón y pico de euros sí se pagó”, declara a ALnavío la periodista venezolana, Virginia Linares, doctora en Ciencias de la Información, profesora universitaria en Madrid y colaboradora en medios como La Razón.
La confirmación de que las obras no tuvieron lugar se la suministran a Linares fuentes directas de la Embajada, las cuales se mantienen en el anonimato. Esas fuentes llevan trabajando con Isea desde que se ordenó la obra.
“Se supone que iba a haber un cambio de tuberías exigido por el Ayuntamiento y finalmente hubo unas pocas pintadas en la Embajada”, explica Linares. “En la residencia del embajador se cambiaron unos muebles viejos por unos de Ikea y ya”
“Se supone que iba a haber un cambio de tuberías exigido por el Ayuntamiento y finalmente hubo unas pocas pintadas en la Embajada”, explica Linares. “En la residencia del embajador se cambiaron unos muebles viejos por unos de Ikea y ya”.
ALnavío se ha puesto en contacto con la Embajada de Venezuela en Madrid y con la empresa Consorcio BMT. Esta sí respondió. Fue el propio Pedro Miguel González Martín quien afirmó que las obras se realizaron. De hecho, dice que este mismo jueves van a cubrir una fuga de agua en garantía con la obra.
“Tenemos los certificados del proyecto, hecho por arquitectos españoles”, declaró, al tiempo que invitó a este diario para comprobar que efectivamente sí se ejecutaron los trabajos.
En el presupuesto original, al que tuvo acceso Linares y también este diario, se detalla cómo las obras no eran simplemente pintar y cambiar muebles. El documento especifica demoliciones en la Embajada y en la residencia de Isea. Trabajos técnicos, mecánicos y sanitarios de alta cualificación. Como dice Linares, las fuentes de la Embajada nunca vieron demoliciones ni complicados trabajos técnicos.

La actividad del empresario que firmó la obra

Sobre el dueño de Consorcio BMT hay apenas información. Lo único son los reportes que comparte la web Infocif, la cual ofrece documentación comercial y datos sobre todas las empresas registradas en España.
Por tanto, de Pedro Miguel González Martín se sabe que participa en otras cuatro empresas diferentes a Consorcio BMT. Estas son Soluciones Tecnológicas Fusionet, SL Hostelería González MartínezAgman Services Surcero Global SL. Sobre estas tres últimas da la casualidad de que están domiciliadas en calle Castelló13, sótano derecha. Cerca del Parque del Retiro. Justo en la misma oficina donde tiene la sede Consorcio BMT.
Cabe destacar que la ubicación de la sede se sabe gracias a Infocif. En calle Castelló, 13, sótano derecha no no hay ninguna identificación que muestre que esas empresas tienen actividad en el lugar.
Sobre Consocio BMT tampoco abunda la información. Sí se sabe que se fundó con un capital de 3.000 euros el 21 de octubre de 2015, dos meses antes de que la Embajada de Venezuela en Madrid le encargara el proyecto del millón de euros.
ALnavío sigue trabajando en un caso al que la periodista Linares bautizó como EmbajadaLeaks. Hay más testimonios de trabajadores. Y hay más documentos que señalan supuestas corruptelas de la Embajada de Venezuela en Madrid. “Una casa de locos”, como la definen fuentes internas. Basta con un detalle: Muchas veces, mientras los trabajadores discuten en los despachos, una música suena de fondo. Es el embajador, Mario Isea, quien, como si con él no fuera la cosa, canta.

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